Comunicación no violenta, un camino hacia el autoconocimiento y el respeto mutuo

por | Oct 10, 2019

¿Alguna vez has sentido que, las palabras que dices no necesariamente son las que entienden los demás? Tal vez te has enfrentado a situaciones donde al expresar alguna petición, obtuviste la mitad del resultado o uno completamente distinto al que esperabas.

Esta ocasión conoceremos más a fondo los principios de la comunicación no violenta que te ayudarán a expresarte de una mejor manera, obteniendo a la vez, mejores respuestas de las personas con las que convives día a día.

 

El término comunicación no violenta fue creado por el psicólogo Marshall Rosenberg, con la intención de lograr un estilo de comunicación, “que nos lleva a dar desde el corazón, a conectarnos con nosotros mismos y con otras personas de una manera que permite que aflore nuestra compasión natural.”*

Por lo tanto, lo que pretende, es abrir un camino en el que nos detengamos a pensar y elaborar nuestra forma de expresarnos basándonos en el autoconocimiento de nuestras necesidades y los sentimientos que éstas generan en nosotros. De igual manera, hacerlo conscientes de la existencia de las necesidades y sentimientos de las demás personas.

Pero, ¿cómo lograr un estilo de comunicación que me permita respetar mis necesidades y las de las demás personas? Existen cuatro componentes que conforman el modelo de la Comunicación no violenta(CNV):

1.- Observación: aunque parezca poco, es uno de los pasos que más se pasa por alto a la hora de expresarnos. Al detenernos a observar las situaciones que nos rodean de una manera más detenida y profunda, nos podemos percatar de cosas que habríamos dado por hecho de no haberlo hecho. ¿Qué podemos obtener cuando observamos con profundidad? Pues bien, podemos modificar la manera en la que nos vamos a expresar según la otra persona lo requiera, saber si la información es útil o no para la situación que se desarrolla y qué de lo que está ocurriendo nos gusta o no, dejando de lado cualquier juicio o evaluación que puedan alejar a quién recibirá la información.

2.- Sentimiento: una vez realizada la observación debemos saber cómo nos sentimos con las conclusiones y la información que hemos recabado a través de ella; qué sentimientos surgieron. ¿Sentimos felicidad, alivio, ánimo, tristeza, enojo, frustración?

3.- Necesidades: ya que identificamos cómo la situación o información que recibimos nos hizo sentir. Debemos comenzar a reconocer las emociones que se presentan y que cada una de ellas guarda una necesidad, la cual podemos vislumbrar a partir del autoconocimiento. Si algo de la situación me hizo sentir enojado, ¿qué es lo que necesito que cambie para comenzar a sentirme aliviado? Al llegar a este paso del proceso podemos tener más claridad en general y pasar al último componente.

4.- Petición: este paso es el punto clave para poder expresarnos siendo conscientes de nuestro sentir y el de las demás personas; es también el que nos va a permitir acercarnos respetuosamente a ellas cuando les hablemos.

Un ejemplo de una petición formulada siguiendo los pasos anteriores. Es el siguiente: 

“Carla, veo que has tomado más tiempo para compartirme el documento de la junta del viernes. Me siento un poco preocupada/o de no poder hacer las modificaciones que necesita, ya que tengo una presentación esta semana, la cual consume una gran parte de mi tiempo, ¿podrías pasarme el archivo el día de mañana?”

Si nos detenemos a observar la oración anterior, podemos ver que no nos encontramos con frases como, “Carla, ¿por qué te tardas tanto en pasarme el documento? Se suponía que me lo mandarás ayer y todavía no lo recibo…” o en todo caso “Carla, sé que eres muy responsable y seguramente has tenido mucho trabajo…”. Esto sucede porque al usar la CNV para expresarnos, pretendemos dejar estos juicios o evaluaciones de lado, sean positivos o negativos. Te preguntarás, ¿por qué evitar las evaluaciones positivas? Pues bien, al hacer juicios y evaluaciones, nos expresamos de una forma estática, encasillamos a las personas en aptas o no aptas, en buenas o malas. Dejamos fuera todos los elementos que conforman una situación y limitamos la percepción de la totalidad de una persona. 

Si en algún momento te gustaría extender un comentario para motivar o felicitar a alguien cercano a ti puedes hacerlo de la siguiente manera; “Francisco cuando mandas los trabajos a tiempo y además resaltas las modificaciones que les hiciste, te percibo como una persona muy responsable”, la oración anterior toma en cuenta los elementos que conforman el contexto de una situación en específico, “cuando mandas los trabajos a tiempo y además resaltas las modificaciones que les hiciste” y además la carga del reconocimiento se encuentra en la persona que lo emite, “te percibo como una persona muy responsable”  y no sobre quien lo recibe, “eres muy responsable”.

Al hacer estos cambios en nuestra forma de emitir peticiones o reconocimientos, puede que nos encontremos con respuestas más parecidas a las que necesitamos.

“Siento que tus palabras me sentencian, que me juzgan y que me apartan de ti, pero antes de irme, tengo que saber si eso es lo que quieres decirme.” Ruth Bebermeyer

Otro de los principios más importantes de la CNV, es el de la retroalimentación. Así como la gente puede interpretar nuestro diálogo de una manera diferente a como podríamos esperar que lo reciba, de igual forma sucede con la información que recibimos de los demás, podemos haber entendido una cosa, cuando en realidad nos estaban queriendo decir otra y aquí es donde toma importancia el concepto de retroalimentación.

Al adentrarnos más en el tema de la CNV se hace cada vez más evidente nuestro deber de solicitar retroalimentación en todos nuestros diálogos. De modo que al momento de tener una conversación con alguien en la que queramos asegurarnos que todo fue entendido del modo correcto, es nuestra responsabilidad pedir que nos retroalimente y diga qué y cómo fue lo que entendió del mensaje y así poder modificarlo si es necesario. De esta manera tanto quien emite como quien recibe con seguridad sabrán que tienen la misma información y el resultado obtenido estará menos expuesto a ser diferente al que esperábamos.

Si aún te preguntas sobre el poder que tiene la comunicación no violenta en tu vida, comienza a poner en práctica estos componentes y entrarás en un camino de autoconocimiento que te llevará a lugares a los que tal vez nunca pensaste llegar.

En Consultoría MÁS nos gusta formar parte en el autoconocimiento y empoderamiento de las personas y tenemos el compromiso de fungir como acompañantes durante este proceso. Si quisieras bibliografía sobre el tema de comunicación no violenta, escríbeme a través del correo: fernanda@consultoriamas.com

Psic. Fernanda Moreno
Auxiliar Operativo en Consultoría MÁS


*Rosenberg M. (2013) Comunicación no violenta un lenguaje de vida. (13ª ed.) Gran Aldea de Editores.