La Regla de Platino

por | Abr 8, 2019

(o por qué NO es suficiente tratar a otras personas como nos gustaría que nos trataran)

Un dicho frecuente de la gente es que debemos tratar a las demás personas como nos gustaría que nos trataran. Si bien esto puede ser cierto y útil en varios niveles de la convivencia humana, como por ejemplo en el hecho de no hacer a otros lo que no quisiéramos nosotros, al mismo tiempo nos genera una barrera en la empatía que podemos lograr. Me explico.

Para entendernos mejor, hay una gran diversidad de tipologías y clasificaciones de las preferencias, comportamientos y hasta personalidad como pueden ser herramientas del tipo de los temperamentos humanos, DISC, el Top 5, Tetramap, HBDI y muchos otros que lo que buscan es ayudarnos a tener un mayor entendimiento sobre nosotros mismos y las personas con quienes nos relacionamos. En diferentes programas que ofrecemos en Consultoría MÁS, nos apoyamos en este tipo de instrumentos para abordar diferentes temas y entre ellos, la comunicación e influencia.

Precisamente, uno de estos entrenamientos, parte de una estrategia muy interesante de desarrollo de habilidades de liderazgo que estamos llevando con uno de nuestros clientes, hablamos sobre la importancia de conocer, identificar y valorar las diferencias que existen entre las diferentes preferencias y estilos de comportamiento de las personas ligados a su comunicación. Podría parecer evidente que hay personas que son más introvertidas o extrovertidas, o que hay personas que usan una comunicación más directa o una más empática; que existen personas que disfrutan confrontar ideas y personas que prefieren no hacerlo.

Sin embargo, en la práctica, es algo que es frecuentemente obviado y que incluso causa extrañeza en las personas cuando las formas de comunicación diferente se convierten en obstáculos de ésta. La idea central que compartimos en este taller la podemos resumir en la frase que uno de los gerentes de planta le decía al grupo en el arranque del mismo:

 La regla de oro nos dice: Traten a otros como les gustaría ser tratados. Y continuaba diciendo que eso ya no era suficiente. Ahora les propongo la regla de platino: Traten a otros como a ellos les gustaría ser tratados.” 

Parece una cosa sencilla, ¿no? El punto es que no siempre nos damos el tiempo para observar y reflexionar sobre cuál es la manera en la que mejor podríamos generar el proceso de comunicación con otra persona. Además, ese proceso es necesariamente relativo a ambas partes y no sólo centrado en que tú digas muy bien lo que tienes que decir o que la otra persona tenga grandes cualidades de escucha, sino que ambos elementos estén presentes. 

Ahora bien, aunque existe una corresponsabilidad en ambas partes de este proceso, desde esta perspectiva, quizá si pudiéramos cargar un poco más de esta responsabilidad a la persona que emite el mensaje en tanto es, en teoría, quien tendría el mayor interés en que el mensaje llegue, por lo que resulta extremadamente útil para esto, que quien habla, tenga la capacidad de moderar su propio estilo de comunicación para adaptarse lo MÁS posible a la forma en la que le gustaría y serviría para escucharle a su interlocutor.

¿Han utilizado uno de estos modelos como una herramienta para detonar mejor comunicación e influencia en las personas? Me gustaría escuchar sus opiniones en paul@consultoriamas.com

Por: Paul Massieu
Director y facilitator de ConsultorÍa MÁS