Resiliencia, una herramienta para el manejo del cambio

por | Sep 1, 2019

Seguramente has escuchado la frase de Heráclito “Lo único constante en la vida es el cambio”, pero si es tan natural para el ser humano, ¿por qué hay algunos cambios a los que nos cuesta tanto adaptarnos? 

Para las organizaciones el manejo del cambio es un tema cada vez más importante a considerar dentro de su estrategia, la rapidez con la que se mueve el mercado las obliga a estar preparadas a responder de manera eficaz para mantener su ventaja competitiva.

Hace poco uno de nuestros clientes nos solicitó apoyo para preparar un programa que ayudara al personal a adaptarse a un cambio importante, proponiendo el tema de “Resiliencia”, un enfoque distinto a lo que normalmente nos piden para el manejo del cambio. Con esto nos dimos cuenta que saben la importancia de brindar a su personal herramientas que ayuden a adaptarse al cambio, pues es una habilidad que requiere a veces mucho esfuerzo y práctica constante. Esto nos inspiró a escribir respecto de la resiliencia y aquí te compartimos algunos puntos importantes de ella.

A la Resiliencia se le conoce como la capacidad de sobreponerse positivamente a situaciones adversas. Etimológicamente resìliere significa rebotar, dando la idea que podemos recuperar nuestra posición original ante una adversidad. 

Hay situaciones que generan estrés, por ejemplo vivencias como: un cambio de jefe o supervisor en tu área de trabajo, te colocaron en una nueva posición, compraron a tu empresa, te mudaste de ciudad, tuviste un accidente,  etc. Y también hay situaciones que llevan a la pérdida de estabilidad en la vida, por ejemplo: la pérdida de tu empleo, una enfermedad, adquirir una discapacidad, una separación, etc. En cada uno de estos ejemplos podemos recurrir a nuestra capacidad de resiliencia para afrontar de manera eficaz la experiencia.

Es importante hacer notar que la resiliencia no es de seres superdotados o especiales, es una capacidad ordinaria, que tenemos la posibilidad de desarrollar esta habilidad y vivir de una manera más efectiva los cambios.

 Si es tan común, ¿cómo sé que tan resiliente soy? Aunque existen evaluaciones que te permitirán saber con mayor precisión tu habilidad, puedes hacer una valoración a partir de 4 dimensiones básicas:

 

  • 1. Espiritual: 

    Más allá de la religión, las preguntas que puedes hacerte son: ¿qué tan bien me siento con quien soy? ¿Puedo relacionarme armónicamente conmigo  y con los demás? ¿Qué prácticas estoy realizando para sentirme bien con quien soy y con quienes me rodean?
  • 2. Físico:

     Se refiere al cuidado del cuerpo ¿de qué manera cuido de mi cuerpo? ¿Estoy en forma? ¿Puedo decir que soy una persona saludable? ¿Qué estoy haciendo para mantenerme saludable?

  • 3. Mental:

     En este ámbito te puedes preguntar acerca de la capacidad de auto-reflexión acerca de tus actos y de los demás, ¿tu forma de vivir te lleva a la tranquilidad y al bienestar?

  • 4. Emocional: 

    En este elemento puedes revisar la conciencia que tienes acerca de tus emociones y la capacidad de regularte.

Cada uno de estos elementos son factores de protección, ¿cómo funcionan esto? Imagina que te caes en el trabajo, te rompes el pie y la muñeca izquierda, tendrás que reposar dos meses y además ir a rehabilitación, seguramente el cuidado que hayas tenido de tu cuerpo será un factor importante para tu recuperación, si eres una persona que está en su peso y se ejercita con regularidad, podrá recuperarse mejor y tendrá mejores habilidades para moverse a pesar de sus limitaciones temporales. 

Ahora piensa en cada uno de los ámbitos y en ejemplos que implican mayor movimiento en tu vida, por ejemplo: tu empresa fue adquirida por otra organización y está en riesgo tu trabajo ¿cómo crees que sería la reacción de una persona que ha desarrollado factores de protección versus la que no? Podríamos empezar con el manejo que tiene de la incertidumbre, la capacidad de adaptarse a lo nuevo, el plan de acción para enfrentar la situación, etc. Y cada uno de estos elementos tiene que ver con la forma en que ha decidido vivir las 4 dimensiones básicas de la resiliencia.

A partir de éste modelo es importante hacer notar que la prevención es un elemento clave para hacer frente de manera más eficiente a los retos que nos depara la vida. La resiliencia no surge de los momentos de crisis, la resiliencia TÚ LA CONSTRUYES diariamente.

¿Te interesa conocer más del tema? ¡Escríbeme y cuéntame tu historia! cristina@consultoriamas.com

Psic. Rosalía Cristina Delgado Palomo
Especialista en el manejo de grupos y facilitadora de Consultoría MÁS